Son ya cuatro noches seguidas en la que sales abrazándome cuando sueño, me dices lo mucho que me quieres, me dices que no eres nada sin mí, me dices…
Yo sonrojada te respondo las mismas cosas pero sin decir ni una sola palabra, solo basta la mirada y mi respuesta a un beso en el momento justo. Me acaricias cada vez con más dulzura intentando que me sienta la niña mas querida del mundo mientras yo me dejo acariciar, y esta vez si emito un sonido en forma de susurro que dice te amo… En ese instante no hay nadie en el mundo que supere en velocidad el ritmo de mi corazón latiendo.
Y se para, una vez más, cuando la felicidad ya no puede ser mas grandiosa, se para de nuevo, como siempre…Ya no hay aroma a ti en el ambiente, ya no siento tu energía fluir por mi corazón, ya no te siento. Los latidos que habían quedado en mi corazón van desapareciendo, como si se evaporaran, ahora no le encuentro sentido a mi vida, no encuentro sentido a todo en cuanto me rodea.
Empieza la mañana y llega el medio día, y la noche, y el estomago se me cierra provocando el no probar bocado de nada, aunque ahora mismo eso no importa, me ensimismo pensando en ti en mi habitación, encerrada, horas y horas, hasta que me empiezan a faltar lagrimas y los suspiros del sollozo son bastante fuertes, entonces solo me alivia un poco de agua en mi rostro…
El día oscurece y entonces es cuando me doy cuenta que será la quinta noche que sueñe contigo, y por la mañana volverá a aparecer esa angustia que abrirá de par en par las puertas a los días mas horribles de mi vida.


